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lunes, 25 de septiembre de 2017

Bienvenidos al nuevo curso 2017 / 2018

¡Bienvenidos a todos al nuevo curso!

Dentro de unos días traeremos nuevas noticias y entradas.
¡Feliz curso 2017/2018!


lunes, 19 de junio de 2017

Préstamos para las vacaciones

Como el curso está finalizando, recordamos a todos los que tengan préstamos de libros de la Biblioteca del Centro que se pasen a devolverlos antes del 23 de junio.

Si lo prefieres, puedes llevarte el libro para los meses de verano y devolverlo en septiembre. O bien, elegir algún título nuevo para las vacaciones. Los bibliotecarios te ayudarán en tal caso.

lunes, 5 de junio de 2017

Concurso "Mi libro preferido"

La semana pasada fue premiada una alumna de nuestro Centro de 2.º ESO gracias a un proyecto de redacción sobre el libro El patito que no llegó a ser cisne.
Dejamos el enlace al blog del instituto para leer más información (aquí) y también el enlace de la web de la Revista Mercurio con todos los textos presentados, incluido el ganador (aquí).

martes, 30 de mayo de 2017

Ganadores del Concurso Literario (III)

Poema ganador de la modalidad de poesía de 3.º y 4.º ESO

Junio

Piel aceitunada
resaltando tu mirada,
el bronce ganando al plata
dejándome helada.
Tus labios carnosos,
demasiado hermosos.
Tu voz aterciopelada
y tu risa encantada
robándome el alma.
Cada dulce palabra
rompiendo mi coraza.
Arrasemos juntos mis murallas
aquellas que quedarán en llamas;
promesas ahogándose en palabras.
Y por encima queda el silencio tras el qué dirán
llegando el ramadán
cada noche famélica de Adán
buscándole entre sueños
y a su risa angelical.
Cada brisa primaveral
recordando un junio fantasmal.

Autora: Carmen M.ª M.L. (4.º ESO)

Cuento ganador de la modalidad de narrativa de 3.º y 4.º ESO

Aquel ser me miraba fijamente, a través de la ventana, sus ojos anaranjados resaltaban en aquella noche de invierno. En un arrebato de miedo, me tapé con las sábanas. Al volver a mirar, el ser había desaparecido.
A la mañana siguiente, subí al pueblo a comprar algo de pan. Estaba paranoico, veía a aquel ser en todos lados. Cuando llegué a la panadería, pude notar la respiración de alguien en la nuca, estaba seguro, era aquel ser que me atormentaba. Eché a correr, a mis espaldas, escuchaba los pasos de alguien, me estaba siguiendo.
Seguro de que me iban a matar, aceleré el ritmo más aún. Me adentré en lo más profundo del bosque, estaba nevado, aunque los árboles creaban un ambiente tétrico.
Un grito llegó a mis tímpanos, no era humano. Asustado, me apoyé en un árbol, intentando pasar desapercibido.
Al rato volvió aquella respiración en la nunca y esos malditos pasos.
Cada segundo que pasaba, la angustia que sentía se intensificaba.
Los pasos más cerca se oían y mis piernas más rígidas se volvían, pero una estúpida idea se me ocurrió y observé aquello que se encontraba detrás de mí.

Autor: José Martos Luque. (4.º ESO)

Ganadores del Concurso Literario (II)

Poema ganador en la modalidad de poesía de Bachillerato

Espías en la noche

Vayámonos,
perdámonos,
que nadie oiga nuestros pasos al huir.
Que la lluvia borre con descaro
las huellas del camino,
que nadie pueda seguirnos.
Que el verde día en primavera
sea iluminado con tonos blanquecinos
al oscurecerse el cielo en la noche.
Que nos sintamos culpables
ante la mirada de las espías nocturnas,
las mismas que,
ante nuestra mirada,
resplandecían la noche anterior,
las mismas capaces de unir tus sueños con los míos.
Huyamos ahora que está oscuro.
Busquemos algún lugar perdido,
busquémoslo para perdernos,
perdernos y no dejar huella.

Autora: Montserrat Á. L. (1.º Bachillerato)

Cuento ganador en la modalidad de narrativa de Bachillerato


Extraño pajarito

Retumbaba la música en mis oídos. Le subía el volumen. Recubría mis miedos con la música, deslizaba mis labios pronunciando cada verso. Nunca había sido una chica popular, al contrario, me habían rechazado por no ser explícitamente transparente a la hora de expresar mis sentimientos. Todo esto empezó desde los seis años, ahora a mis dieciséis paso página y hago balanza de todo lo que ha pasado en mi vida, nada lo suficientemente excitante teniendo en cuenta lo que le ocurren a los chicos y chicas de mi edad. Muchas veces me imagino un mundo en el que de verdad encajaría, sin ningún ápice de odio, exclusión, solo expresión. Me molesta que me dijesen que no me expresaba, que era un ser insípido. Claro que me expreso, mi expresión se hace movimiento en cada nota musical que introduzco en mi cuerpo y la hago volar. Cambié de canción, necesitaba música más triste, necesitaba ahogarme, necesita espantar mis males, mandárselos a Hades y que los exprimiese con más fragilidad, lanzárselo a todo el reprimido que ingiere maldad pero aspira fantasía, sí fantasía para evadirse. 
Eran las 20:35 p.m. tocaba bajarse del tren. A dos calles me esperaba mi mayor delirio, sueño por el que me había estado machacando durante años. Atravesé ambas calles y entré en el edificio, en realidad, era un teatro. Lo pisé con énfasis, melancolía, hastío y por otra parte con ganas. Tenía un humor muy cambiante en ese momento de nerviosismo. "¡Número 21! - escuché. Solté al suelo mi mochila, extraí mi ropa para bailar, me recogí el cabello, bebí agua y alguna que otra bebida isotónica. Estiré y esperé. A los dos minutos más o menos escuché: "Número 22". Salí, me temblaba el cuerpo, puse una canción lírica de una compositora británica, empecé a girar. Me movía con cierto miedo por el que dirían, movía mis brazos, alzaba mis piernas, las encogía. Me lancé al suelo, empecé a ejecutar volteretas que se compenetraban con los giros y en ese momento me sentía libre, bailaba sin rumbo fijo, sin prestar atención al jurado, me liberaba y se complementaban con la rabia que desprendía tras tantos años de dolor. El baile ha sido lo único que nunca me había rechazado, nos estábamos fusionando la compositora y yo, éramos una, juntas nos entendíamos mejor, su voz y mi danza convertida en un pequeño ángel que revoloteaba por la sala, éramos un bonito ángel que se removía entre los obstáculos que le imponían. Jadeaba, me dolían los pies, pero  seguía bailando, me sentía como un pajarito, no un pajarito normal, uno raro, incomprendido, que se alejaba de lo común porque es más que eso, es especial. Se acababa la música, terminaba de deleitar a mi alma aunque sólo fuese por un par de minutos. Me levanté cogí mi toalla que estaba sobre la silla y me sequé la frente de sudor. Estaba completamente mojada. 
En ese momento, un miembro del jurado se levantó y me abrazó, no sabía que responder. Los otros dos miembros se limpiaban alguna que otra lagrimita. Abracé con cariño y delicadeza a ese señor, no podía parar de llorar, parecían océanos a punto de secarse por la acción del sol, ese sol era el hombre. En ese momento, los otros dos se levantaron y me abrazaron, me dieron una carta en la cual expresaba la aceptación a la Escuela de Danza. Grité de emoción, tras tantos años de martirio, llegaba mi gran oportunidad. Llamé a mi madre, ella no sabía que estaba aquí, estaba pletórica y algo furiosa por no saber dónde estaba. 
Todo esto me hizo darme cuenta de que debía valorarme más, sacar mi lado más positivo, ignorar todo lo que me habían dicho durante tantos años, solo disfrutar y vivir cada momento con frenesí como si fuese lo último que pudiese hacer. Besé mi carta, la guardé en mi mochila e hice lo que más feliz y libre me hacía volver a bailar, no podía parar de bailar de emoción, dentro de mí volvió a florecer ese extraño pajarito y espero que nunca se marchitarse, nunca, nunca.

M.ª Rocío D. R. (1° Bachillerato)


Ganadores del Concurso Literario (I)


Poema ganador de la categoría de poesía de 1.º y 2.º de ESO

Despedida 

Un adiós olvidado,
un te quiero susurrado,
un beso robado,
un instante desperdiciado.

Nuestro último día,
nuestro pequeño momento,
nuestra última despedida,
nuestro último adiós.

El sol se alzaba ante nosotros,
robándonos nuestros último encuentro,
una excusa sorda pronunciada,
un último adiós bajo el sol.

Autora: Elisabeth C. R. (2.º ESO)

Cuento ganador de la categoría de narrativa de 1.º y 2.º de ESO

La mente traiciona

Ella salió como cualquier día. Simplemente divisó a lo lejos las montañas antes de llegar y sintió como algo raro.
Iba llegando y cada vez tenía más punzadas en el pecho, como si algo le asustara; a la vez que andaba, le temblaban las manos, sudaba... como si algo extraño viera o sintiera, pero no podía percibir lo que era.
En cuanto llegó, se quedó como sorprendida. No recuerdo si por miedo, alegría, confusión... Fue algo extraño y en el momento en que vi esa cara con tanta confusión, me quedé con la duda de lo que ocurría. Ella no cambiaba su cara de impactada, por lo que yo pensé que sería bueno que me acercara para poder preguntarle por lo que le ocurría. Ella me miró y de repente, la vi arrodillarse frente a ello y decía con cara de alegría algo que fue difícil de entender, ya que lo decía con tanta rapidez.
Al día siguiente la vi que venía otra vez. Esta vez venía mucho más relajada y comenzamos a andar hacia el monte como todas las mañanas. Mientras subíamos, me contaba por lo que al día siguiente no podría quedar para subir a andar. De repente vi que se quedaba como extrañada, como si hubiera escuchado algo. Yo la intenté relajar, ya que la veía algo asustada y lo conseguí. Seguimos subiendo y yo, que estaba con la duda de lo que podría haber ocurrido, le pregunté. le dije que me explicara lo que le ocurrió ayer y hoy...
De repente se creó un silencio a la vez que dejaba de andar. La vi que se quedó mirando, ya que estaba como si algo la hubiera molestado. Después volvió a seguir andando, pero con un gran silencio. Yo no me atreví a volver a preguntarle, por lo que le conté algo divertido por el daño que le hubiera podido causar, simplemente para que se relajara y lo olvidara. Aún me sigo preguntando por lo que le hubiera ocurrido en esos momentos y también me pregunto por qué se puso tan nerviosa al preguntarle eso. Dejé el tema para evitar problemas.
Al día siguiente, como ya me había informado, no la vi. Fui muy relajada, pero algo diferente, ya que no tenía con quien hablar.
Y al día siguiente no la vi llegar y tampoco me asustó, ya que pese a su problema, me extrañó. Me informé y estaba ingresada, algo que yo desconocía. Según me dijo su hermana, fue algo voluntario y desde entonces, ya no supe más.

Autora: Carolina M. R. (2.º ESO)













martes, 16 de mayo de 2017

Tal día como hoy: E. A. Poe

El 16 de mayo de 1836, el escritor Edga Allan Poe se casa con Virginia Clemm.
A Poe lo conocemos por sus narraciones fantásticas y sus relatos de terror como "Los asesinatos de la calle Morgue" o "El barril del amontillado". También es suyo el extenso y tétrico poema "El cuervo", que recomendamos.
Llevó un vida tormentosa debido a sus malos hábitos, problemas económicos y a que su obra no encontraba editores o periodistas que quisieran publicarla. Quizá te suene por Los Simpson, que recurren en algunos capítulos a sus cuentos para protagonizarlos como es el caso de "El corazón delator".

Fotografía de Virginia y Poe.